41. La vida es buena

Arjava renuncia a Jikiden, cansado de la mediación cultural, pero sigue siendo optimista sobre su futuro. Aunque las etiquetas desaparecen, mantiene su compromiso de apoyar a sus alumnos.

Los dos participantes comparten su visión optimista del mundo. Sin embargo, reflexionando sobre su renuncia, Arjava expresa su agotamiento tras años de intentar mediar entre Oriente y Occidente. La situación es insostenible y, en última instancia, lo condujo a su decisión.

Aunque ya no se rige por el Jikiden, Arjava ofrece un apoyo incondicional a todos sus antiguos alumnos. Con humor y humildad, comparte su optimismo inquebrantable, su amor por la vida y su fe en el dolor como un maestro poderoso.

El dolor es un gran revelador de la verdad.